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viernes, 31 de mayo de 2013

El arte del tatuaje

El tatuaje es otra moda.
Y, al igual que todas las modas, tiene detractores y defensores. gente que va a la moda y gente que hace caso omiso; gente a la que le gusta y gente a la que no.
Cuando la moda de llevar una marca concreta pasa su punto álgido, se empieza a disipar ese gusto común y se puede ver, desde otro punto de vista, los despojos de la moda del momento.

Atrás quedaron los pantalones de campana, pelos cardados, las hombreras, el tuning, los flequillos imposibles, los coches de color amarillo...

El problema es que un tatuaje es para siempre.
Hace veinte años uno podía admirar el arte de los tatuajes, pero se exponía a la condena social. Los tatuajes contaban historias carcelarias o de adicciones y nadie quería verse envuelto en algo así.

Al igual que en otros casos, las modas, a veces, ayudan a la libertad del individuo y a que la sociedad pueda expresarse con libertad y no perder la identidad.
Ya no hay que cortarse el pelo para encontrar un trabajo, por ejemplo. Y cosas así se consiguen diciendo "No. Yo no me voy a cortar el pelo"
Aunque, hay que reconocer que los salarios a la baja han influído en la determinación del aspirante a no ceder en el plano personal.
¿Quién no se cortaría el pelo por un salario de 3.000€?

Pero resulta evidente que en este caso en concreto, tal vez los usuarios, susceptibles al reclamo estético y la falta de criterio, no han caído en que la decisión de tatuarse, aunque no irrevocable, sí es para siempre.
Una casa se puede decorar con gusto (o su ausencia), pero siempre se puede revertir la decoración y arreglar el desaguisado. A tiempo está un loco de la modificación automovilística de quitar el llamativo alerón o los incómodos faldones de su flamante coche de tercera mano.
Un tatuaje, aunque se pueda borrar el rastro de tinta, es una cicatriz que perdurará como un estigma en el cuerpo.

Piénsalo bien.
Yo lo hago.

Me encanta.

miércoles, 29 de mayo de 2013

En paro, trabajando en B

No me queda más remedio que fiarme de la información leída y darla por veraz.

Que en España hay economía sumergida y sueldos en negro, es algo practicamente genético. Lo llevamos en la sangre. Es tan español como la tortilla de patata, la paella o el jamón serrano. La evolución verneriana de la picaresca.

Esto es negativo para una sociedad, porque la oscurece. La corrompe aún más y otorga fuerza al lamentable argumento del "...y tú, más", tan usado en estos tiempos que corren.
Es difícil, pero tenemos que ser mejores que ellos. Y me refiero a los que tienen los gintonics a 3,45 euros y los cubatas a 3,40. Los que tienen subvenciones y viven del Estado y, al mismo tiempo, nos quitan lo que es nuestro.

¿Qué sería de un parado o de un ciudadano que no percibe ayudas, si no es por las chapucillas? La revolución. Tardía, pero revolución.

En una cabriola política; con un regate a la dignidad humana y un escarmiento a la moral, ahora van a justificar la esclavitud.
Quitan las pagas extra como si fuesen un regalo y ahora, cuando estás consumiendo el colchón que has comprado con tu trabajo, te van a quitar la prestación del paro si no accedes a trabajar "gratis", cubriendo todos esos puestos de trabajo que han quedado vacantes tras echar a los funcionarios que no hacían falta...

El acabose.

domingo, 26 de mayo de 2013

Black Metal en Bergen




El Black Metal, para un seguidor del Heavy Metal, siempre es un reclamo turístico. Sobretodo si uno tiene la posibilidad de visitar una de las ciudades donde se forjó el movimiento.
El viajero elige una ciudad a visitar basándose en el interés que despierta ese destino en base a lo que conoce o quiere conocer de dicha localidad.
En mi caso, siempre he admirado a Noruega en el aspecto socio-económico, pero también en el político y cultural. Es un país que funciona en lo social porque los ciudadanos son lo más importante; sus políticos son responsables… pero, sobretodo, porque tuvieron la suerte de encontrar petróleo y eso les sacó de la pobreza y, aunque es evidente que descubrir petróleo ha ayudado a que la economía prospere, es la forma de gestionar esa riqueza lo que es digno de mi admiración. Toda la riqueza que genera, es gestionada por el estado.
No nos engañemos: en España, en la misma situación, el descubrimiento pasaría a manos privadas y los políticos meterían las manos.

Esa es la diferencia.

Los fiordos, las vistas, las actividades, la aurora boreal, el sol de medianoche, Sverd i fjell, Preikestolen… Es evidente que todos esos reclamos no me son desconocidos, pero sí lejanos, ya que no puedo permitirme disfrutarlos.

Kvitrafn
Lo que he de reconocer es que el Black Metal ha jugado un papel importante en la atención que le he prestado siempre a Noruega. No ha sido el todo, pero sí ha influido para que el interés se incrementase. Siempre me ha llamado la atención que un país que socialmente es tan avanzado, muestre interés por lo que el Black Metal expresa.
Y una ayuda fundamental fue la publicación fotográfica de Peter Beste. Tanto es así que mi cabecera de Facebook es una imagen que precisamente fue tomada en Bergen. Durante los días que he estado de visita en la ciudad he intentado encontrar ese punto exacto de forma incansable, pero no he conseguido dar con las coordenadas concretas. Nadie supo decirme el lugar exacto y además la ciudad cuenta con un paisaje arquitectónico que tiene mucho parecido. Esa calle podría estar en cualquier parte de la ciudad, ya que se extiende a lo ancho y abarca grandes cantidades de terreno. 



Gaahl
Lo más curioso que me sucedió fue nada más bajar del avión…
Lo primero que hicimos fue buscar el autobús que nos llevaría hacia el centro de Bergen, donde teníamos el hotel. Cuál fue mi sorpresa al mirar alrededor una vez estaba acomodado en mi asiento y observando las vistas, cuando crucé la mirada nada más y nada menos que con Gaahl. Ahí estaba: tres asientos detrás de mí y a mi derecha. Increíble.
Lo más curioso es que nos bajamos en la misma parada: Christies gate. Volvimos a cruzar las miradas al bajar del autobús. Él buscaba a alguien que, con el pelo largo y una camiseta de Death, probablemente le reconocería. Yo buscaba confirmar que era él.


Mi interés por la asociación entre Bergen y la música se limitaba a poder recrear la anterior foto de mi cabecera de Facebook y poder visitar la iglesia de Fantoft, aunque un souvenir en forma de disco o prenda no quedaba en absoluto descartado. Lo primero no pudo ser y la visita a Fantoft stavkirken era obligada. Impresionante. Originalmente construída en Fortun, Sogn en el año 1150 y trasladada a Fantoft en 1883. El resto de la historia que la acompaña es ya mítica. Lo que me llamó la atención es el increíble número de iglesias que hay en Bergen.
El asedio de la religión debió ser impresionante. Deduzco que de ahí que haya surgido un movimiento como el Black Metal. Casi por necesidad para protestar ante una invasión de ese calibre.

E.P. de Burzum. Aske

En cuanto a la música, pude acceder a alguna tienda y encontrar algo de Black Metal, aunque muy poco. Dado que los precios no resultaban atractivos para un turista español, decidí no adquirir nada. No logré encontrar nada que mereciese la pena y que no pudiese encontrar aquí a un precio más asequible.
Disfruté de alguna cerveza en míticos locales como Garage, justo al lado del hotel en el que nos hospedábamos y Apollon, justo al lado. Una tienda de discos que es bar y un bar que es tienda de discos. Una idea excepcional. 
Los precios, también noruegos, como es lógico.

Estoy casi seguro de que el tema del Black Metal es algo que en Noruega no se toma a la ligera y que seguramente quieren tener lo más controlado posible, ya que siempre es susceptible de atraer a alguien con interés en llamar la atención.
Lo que es innegable es que son conscientes de que despierta interés, ya que hace poco se obligó a los diplomáticos noruegos a aprender lo que es el Black Metal y la proyección que tiene éste género en el resto del mundo. Y eso es reconocer la importancia de algo.

Creo que no lo explotan lo suficiente. Al menos me esperaba más presencia de este género musical a pie de calle o cierto reclamo turístico. Lo usan como atracción y luego te encandilan con sus vistas.

Lo grande de Bergen es que la gente escucha Black Metal aunque no lo aparente. Para ellos es algo tan cotidiano como escuchar Rihanna o Bon Jovi, que tocaba precisamente el mismo día que nos íbamos.
Otra cosa que me llamó la atención es que el auditorio de la ciudad albergue conciertos de todo tipo de música. Es lógico que un edificio construido con la intención de que tenga la mejor acústica posible esté destinado a que se ofrezcan conciertos en él y, por tanto, cualquier género musical pueda disfrutar de la mejor acústica posible.
Otra cosa es que aquí sea absolutamente impensable.



Shame on me.

Domingo de top manta



Acabo de subir a casa de dar una vuelta por el paseo marítimo. No pretendo regodearme en lo bueno que tiene vivir a pie de playa, sino contaros algo que me ha pasado.
Justo en la calle donde vivo, que tiene ya la desembocadura en el paseo y en la playa, acostumbran a ponerse los vendedores del “top manta”. Es un sitio estratégico, ya que se acumula el mayor flujo de gente que accede a la deseada arena. 


Hoy había dos personas, con una mesa de quita y pon repartiendo octavillas en contra de la piratería. Se habían colocado a escasos metros de donde están situados los vendedores “piratas”. No se muy bien si es un acto de provocación, accesibilidad o concienciación.
Creo que representaban al colectivo de comerciantes de la zona, pero no estoy seguro a ciencia cierta.
Caben dos posibilidades:
Que bien hayan elegido el domingo por la cuestión evidente de alcanzar mayor difusión y hayan aprovechado su día libre, o bien que tenga su negocio abierto pero que lo lleven trabajadores contratados.
Ambos casos son lícitos, sin duda.

Lo que me llama la atención es que inviertan su día libre en concienciar a la gente de algo que tenemos instaurado socialmente como el intento a la desesperada de consumir productos que no están a nuestro alcance.
Esas marcas que tanto pierden al ser plagiadas, son las mismas que invierten cantidades ingentes de dinero en publicidad para tratar de hacernos pensar que queremos y necesitamos sus productos. Tras haber conseguido ese objetivo, se quejan de que anhelemos sus productos, pero no dicen nada de que no podamos pagarlos… Curioso.
Por otro lado, si sus negocios siguen abiertos y tienen a trabajadores produciendo mientras ellos invierten su tiempo en señalar con el dedo a manteros y usuarios, espero que sus trabajadores tengan las condiciones legales y en regla al trabajar un domingo. Y no entro en resquicios y excepciones.

El acceso al top manta es la evidencia de un problema que tiene sus bases en los salarios que tenemos y la necesidad de consumo que han creado a nuestro alrededor. Si consumimos productos no originales es porque el poder adquisitivo nos niega el acceso a esos productos.
La raíz del problema estriba en nuestros sueldos y nuestra capacidad para gastar, no en la motivación.

A lo mejor, llegados a este punto, habría que atajar el problema desde otro punto de vista, como por ejemplo bajar precios hasta nuestro verdadero límite y reducir, por tanto, los beneficios de aquellos que hasta ahora se lo estaban llevando por la cara.
Que tal vez ha llegado ese punto en el que habría que mirar salarios y ganancias de las grandes (y no tan grandes) empresas y equiparar el salario mínimo para que todo esto funcione. 
Que tal vez ha llegado el momento de empezar a hacer sostenible un sistema consumista haciendo que todos podamos consumir.
Hasta ahora hemos consumido por encima de nuestras posibilidades, pero si queremos hacer sostenible todo este tinglado, habría que hacer accesible a todos los ciudadanos el derecho a poseer y gastar. Porque si no, esto no se sostiene.

Es muy fácil criticar al que se compra una película en el top manta y no criticar el precio de las películas o discos en las tiendas. Es muy sencillo criticar al que se compra una película de lamentable calidad y no criticar el precio de las entradas de cine.
Es tristemente sorprendente condenar a los usuarios por querer tener camisetas de G-Star Raw o Jack & Jones y querer ir todos a la moda, pero que nadie ponga veto al precio de sus productos en las tiendas oficiales.



Que hay diferentes formas de enfocar el problema, está claro. Lo malo viene cuando el que te dice que consumas productos de los de verdad tiene los bolsillos llenos de dinero y quiere vaciar los tuyos.

sábado, 25 de mayo de 2013

Comida en Bergen



Bergen tiene algo que me llamó mucho la atención: al igual que en Londres y París, aunque con las evidentes diferencias, tienen una necesidad constante de consumir calorías, como es lógico debido al frío. Por ello, tienen a su disposición innumerables tiendas y puestos para poder consumir comida en cualquier momento. La cadena 7eleven tiene mucha presencia y la comida “rápida” para consumir es la tónica.
Lo del café es un tema aparte…
Consumen café americano: aguado, sin azúcar, para llevar.
Lo mejor es que saben lo que es un “cortado”, porque lo llaman igual y el concepto es el mismo. El problema es que toman café de máquina que sirve la dosis concreta. Además, usan el autoservicio. Te lo preparas, le pones la tapa para llevártelo (como el Starbucks), pagas y te vas. En casi todos los comercios. Toman café de forma compulsiva. Como yo… pero a mí me gusta el café de verdad. Soy de morro fino.

Lo que consumen no llega a ser “comida basura”, pero sí que es extremadamente calórica. En París se suele hacer ciertas comidas a media mañana o a media tarde en los parques, adquiriendo productos en panaderías, donde la oferta es muy variada.
En Bergen lo más sano que puedes consumir son bocadillos naturales en el puerto, frente a Bryggen. Los bocadillos de gambas o salmón se consumen con ganas, al igual que platos algo más elaborados, aunque con precios que para un español resultan altos.

En cuanto al sabor, llama la atención la forma de especiar y el cambio de ciertos sabores. Todo es muy sabroso y cae con pesadez.
Desgraciadamente, no pude deleitarme en un restaurante, ya que mi economía no llegaba a tales cotas. Por lo que pude observar en las cartas que se ponen en las puertas de los restaurantes a modo de reclamo, lo más predominante suelen ser pizzas y pasta. Había restaurantes de corte oriental, y con la facilidad que tienen para conseguir pescado fresco, pensé que el sushi estaría más a nuestro alcance. Desgraciadamente, me equivoqué.
Una noche tuvimos que cenar en un Burguer King, con la esperanza de dar cierto descanso a nuestros estómagos y bolsillos. Dos menús normales nos costaron 25 euros al cambio. ¿El sabor? Exactamente el mismo que aquí.
Otra noche nos pudimos deleitar en un restaurante rockero. Habíamos leído que las mejores hamburguesas se sirven allí, así que, en vista de que es un plato muy extendido, nos decidimos a probarlas allí. Efectivamente, excepcionales. El precio, teniendo en cuenta el nivel del resto, muy aceptable. Incluso diría que muy parecido al de aquí. Mereció la pena.
Como es lógico, nuestra forma de consumir se adaptó a la necesidad de dosificar las energías para aguantar las largas jornadas de caminatas y que también se acomodaron a nuestros sufridos bolsillos.

Lo más sencillo, ya que habíamos contratado un hotel con cocina comunitaria, precisamente con la intención de poner en práctica la filosofía Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como), era realizar ciertas visitas a supermercados, tratando de hacer acopio de materias primas para poder preparar algo.
Lo que conseguimos fueron ensaladas prefabricadas en mini dosis, latas de espaguetis con albóndigas, pan con cereales, frutos secos, chocolate… y poco más.

Como es lógico, toda esta diatriba está basada en cuatro únicos días de experiencia y localizada en el centro de una ciudad con bastante turismo. Tal vez viviendo allí se aprendan lugares donde realizar compra de calidad para alguien con unas necesidades culinarias más… exquisitas.

Ojala pudiese hacer una comparativa gastronómica con todos los países que me gustaría visitar. Desgraciadamente mis viajes al extranjero se resumen a tres países. Me gustaría poder viajar mucho más, pero de momento la economía no me lo permite.

Por lo poco que he podido comparar, he llegado a la pronta conclusión de que nuestra gastronomía es privilegiada. Es una herencia que deberíamos atesorar, proteger y defender. No es mérito nuestro tener algo tan valioso, pero sí saber conservarlo.

Cada país tiene la gastronomía que se adapta a sus necesidades. Al menos eso es lo que pienso si medito con detenimiento, aunque cuando visité Londres, y basándome en esta conclusión, cabría decir que si los londinenses son lo que comen, carecen de identidad.
Francia, en cambio, tiene una concepción de la comida muy similar a la nuestra, aunque siempre han cuidado la presentación más que nosotros. Salvando las diferencias europeas, lo cierto es que nuestras cocinas son muy similares. Deduzco que Italia y Grecia deben ser también muy similares, ya que compartimos la dieta mediterránea y he podido degustar sus platos en restaurantes.

Las prisas, el estrés, el trabajo, la necesidad, el dinero… No podemos permitir que eso nos quite nuestra dieta.
Tal vez deberíamos aprender del resto de Europa a cuándo comer, pero nunca el qué. Deberíamos erradicar el concepto que tenemos de cenar mucho y tarde, porque es el principal motivo para tener sobrepeso. En otros países cenan a las siete de la tarde y después van al cine, a pasear o a realizar cualquier otra actividad. Si te vas a quedar en casa viendo una serie, lo más razonable es cenar de forma muy ligera. Es el desayuno lo que deberíamos hacer de forma más fuerte.

viernes, 24 de mayo de 2013

Dinero en Bergen



Mi experiencia ha sido muy breve, pero las apariencias suelen encajar con la realidad. Tal vez no sean demasiado objetivas, pero uno ha de fiarse de lo que ve. Tal vez el entorno sea definitivo a la hora de vivir una experiencia y, por tanto, formarse una opinión.
Ésta es la mía.

En Bergen (y en toda Noruega) los precios son extremadamente altos. Esto es algo que sabe cualquiera que pretenda visitar el país nórdico.
La clave está en entender que resulta prohibitivo para un turista cuyo país no esté a la altura en cuanto a poder adquisitivo. Actualmente hay pocos países que se encuentren en una situación parecida a Noruega.
De lo que hay que ser muy consciente es que Bergen no es caro para los habitantes de Bergen, que es lo importante. Con toda probabilidad habrá ciertas diferencias salariales, aunque por lo que he leído, esas diferencias no son tan pronunciadas como en nuestro país.

Allí la gente tiene dinero y lo gasta. Gasta de forma constante y continuada. Lo ves a cada paso: comiendo, tomando café, comprando ropa, productos básicos, caprichos… Su economía se basa en el consumo y para ello han construido un sistema en el que todo el mundo gasta dinero porque tiene dinero.
Incluso me ha dado la sensación de que los noruegos no le dan tanta importancia al dinero como nosotros. Simplemente, tienen dinero y lo gastan en todo aquello que quieren. Y ese sistema se asienta en un pilar básico: cuantos más individuos consuman, más dinero se recauda con impuestos y, por tanto, más dinero revierte al gasto público. Y, además, todo el mundo tiene derecho a consumir.

No sabría decir qué porcentaje pagan en impuestos, pero sí que puedo decir qué cosas son más caras en comparación con España a nivel turístico.

  • Comer o cenar en un restaurante, resulta casi prohibitivo. Siempre dependerá del enfoque gastronómico, por supuesto. Pero lo cierto es que hay que desembolsar una cantidad considerable sólo porque hay que mantener los salarios de los trabajadores, que suelen ser abultados y, además, cubren diferentes turnos con un número de personas que aquí se cubren con estrés y prisas.

  • El transporte es caro. No sabría comparar, aunque si hay diferentes ofertas y packs para turistas, seguro que para los ciudadanos debe haber distintas opciones. El autobús que acerca a la ciudad desde el aeropuerto costó 60€ para dos personas ida y vuelta. Un dineral, sin duda.

  • La ropa está al mismo nivel económico o incluso más barato que en España. Sí que hay marcas o firmas que se pagan, pero la ropa sencilla tiene precios similares o inferiores a nuestras principales cadenas. Es evidente que, con sus salarios, pueden renovar su vestuario de forma constante. Cuesta más dos cervezas que unos pantalones.

  • En música, puedo decir que los precios son prácticamente iguales, aunque un poco por encima. Si un disco que acaba de salir al mercado, aquí te sale por un precio aproximado de 18€, allí sale por unas 140Krn, más o menos. Esto son 20€ al cambio. Las ofertas rondaban los 59Krn, creo recordar. Esto sería alrededor de 8€.
    El caso es que, ir a comprar música, no merece la pena, excepto si tienes la intención de comprar algo muy concreto.


    Las películas, tienen precios similares a los discos.
  • Me interesé por el precio de los tatuajes, ya que me resulta mucho más bonito llevarme un recuerdo en la piel a gastarme ingentes cantidades de dinero en algo que en realidad carece de interés. De modo que pregunté en un estudio una idea muy sencilla. 1000Krn la hora de trabajo. Lo que viene a ser 140€, más o menos. Un precio alto. Al final no accedí, porque no supe calcular el tiempo que tardaría en realizar mi idea y el precio resultaba alto para mi poder adquisitivo.


Me ha llamado la atención su forma de consumir, que también guarda relación con su carácter y necesidades basadas en su forma de vida…

jueves, 23 de mayo de 2013

Bergen en imágenes


Tras mi visita a Bergen realizaré una serie de entradas al blog, tratando de sintetizar distintos puntos de vista tras la experiencia. Para enfocarlo de forma entretenida, trataré de abordar distintos enfoques sobre las impresiones que me ha dado el contacto con Noruega.
Una forma de empezar esas entradas es con imágenes. Una gran manera de acercar al lector a la ciudad a través de la vista.

He tenido el placer de poder disfrutar de Bergen en todos sus estados climatológicos. El primer día nos hizo calor veraniego, llegando a los 25 grados y un cielo despejado. Hemos disfrutado de una lluvia fina que apenas llegaba a mojar; una lluvia copiosa; frío...

Disfrutad las imágenes.


Bryggen


Bryggen al anochecer


Vista general del centro de Bergen



Iglesia de Fantoft // Fantoft stavkirke 









De paseo por Bergen 










Auditorio de Bergen